La supuesta “recuperación” no llega a las familias

15 Ene La supuesta “recuperación” no llega a las familias

Los datos del IPC reflejan que la deflación se ha instalado en nuestra economía, lo que ensombrece la supuesta recuperación de la economía española y más aún de las familias. La falta de crédito, el continuo deterioro de los salarios y pensiones y la alta precariedad del empleo que se crea hace que el consumo interno no remonte. Desde 2009 los hogares han perdido más del 10% de su renta y la renta por persona descendió un 7%. España se encuentra hoy por debajo de la media de renta por habitante de todo el conjunto de la UE de los 28 países. Por ello, UGT defenderá que la mejora salarial esté en el centro del nuevo Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva. El sindicato considera que para crecer más y de forma más equilibrada es necesario más y mejor empleo y potenciar un cambio de nuestro modelo de crecimiento.

La inflación sigue en negativo. Según los datos publicados hoy por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el Índice de Precios de Consumo (IPC) del mes de diciembre ha caído al -0,6%, , y la tasa anual también sigue en negativo, cayendo hasta el -1,2%.
Por su parte, la inflación subyacente, que mide la variación general de precios descontando los alimentos no elaborados y los productos energéticos, ha aumentado una décima y se sitúa en el 0,0%.

Los datos del IPC conocidos hoy ponen de manifiesto el escenario deflacionista en el que nos encontramos, muy lejos de la supuesta recuperación de la economía española, y más aún de las familias de nuestro país. El consumo interno no se recupera dada la falta de fluidez del crédito hacia familias y Pymes y debido al elevado endeudamiento al que están sometidos pero además porque esa caída de los precios no se ve compensada por los salarios y pensiones dado su deterioro continuo de los últimos años.

La salida de la crisis pasa por una reactivación del consumo de las familias, que solo será posible si además de un crecimiento real de los salarios de los trabajadores se produce un verdadero aumento del empleo, pero del empleo de calidad. En este sentido, desde UGT venimos advirtiendo del peligro de la precarización del empleo, no solo y sobre todo para los trabajadores, sino también para la economía en su conjunto. El inicio de la supuesta recuperación económica en España ha venido marcado por un tímido aumento en el empleo sin embargo, y a pesar de las afirmaciones del Gobierno, las estadísticas ponen de manifiesto que se trata de un empleo más precario, de peor calidad, con más temporalidad, mayor temporalidad involuntaria y salarios más bajos.

A los fenómenos estructurales de nuestro mercado laboral, como es la temporalidad descausalizada en la contratación, se han unido nuevas formas de precariedad: un auge del empleo a tiempo parcial involuntario, incremento del número de horas efectivas, aumento del peso de las horas extraordinarias no pagadas, a lo que hay que añadir un avance de la precariedad en el desempleo, con una extensión del paro de larga duración y unas políticas de empleo que no están siendo efectivas a la hora de mejorar la empleabilidad de las personas.

Por ello, la mejora salarial debe estar en el centro del contenido de un nuevo Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva, porque el mejor instrumento para proteger las condiciones de trabajo y los salarios es la negociación colectiva.

La realidad es que aprovechando la pretendida eliminación del papel del IPC en los salarios y otras rentas (negociación colectiva, salario mínimo interprofesional, pensiones, IPREM, ayudas sociales y prestaciones, etc.), se intenta que quede relegado de sus funciones a la hora de renovar los precios de los bienes y servicios prestados por y a través de las Administraciones Públicas y trata de introducir alternativas de actualización de precios en las relaciones del sector privado. Con consecuencias directas sobre el bolsillo de ciudadanos, pensionistas y trabajadores.

Desde UGTCyL consideramos que ahora toca crecer más y de forma equilibrada, crear más y mejor empleo y potenciar un cambio de nuestro modelo de crecimiento de futuro. Y para ello, los salarios deben crecer en términos reales. Sin una reactivación de la demanda de las familias no es posible salir de la crisis, porque la mejora salarial es garantía de más crecimiento, más empleo y más justicia en el reparto del crecimiento y la riqueza nacional

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