03 Ene UGT califica como demoledores los datos del paro de 2012 en Castilla y León e insiste en que no hay “brotes verdes”
Los datos registrados por los Servicios Públicos de Empleo en el mes de diciembre sitúan la cifra de desempleados en 237.259 personas en Castilla y León, lo que supone un incremento interanual de 28.784 parados, un aumento del 13,81% frente al 9,6% nacional. Unos datos que la Unión General de Trabajadores califica como demoledores y que acentúan la necesidad de iniciar un cambio de rumbo en las políticas e impulsar un plan de empleo en el que participen todos los poderes, estatal, autonómico y local, así como todos los interlocutores sociales. En un contexto económico y social, con 106.000 desempleados en la región sin ningún tipo de prestación y 104.000 hogares con todos sus miembros en paro se hace imprescindible, a juicio del Sindicato, prorrogar el Plan Prepara, que debería convertirse en un programa estable. En el ámbito regional, UGT reclama a la Junta el cumplimiento de los acuerdos del Diálogo Social y la convocatoria en el primer trimestre del año del PIE para las personas que se han quedado sin ningún tipo de prestación.
UGT insiste en que los datos del desempleo de 2012 lejos de vislumbrar “brotes verdes”en España y en Castilla y León, anuncian un año “demoledor”, con destrucción de empleo público y privado, especialmente duro para los 106.000 desempleados que en la región no cuentan con prestación alguna y los 104.000 hogares que actualmente tienen a todos sus miembros en paro. Un contexto que, a juicio del Sindicato, exige en el ámbito nacional, la prorroga del Programa Prepara, cuya vigencia expira en el mes de febrero y, a nivel regional, el cumplimiento del Diálogo Social a través de las ayudas al fomento de la contratación en las corporaciones locales o la convocatoria del PIE, antes del primer trimestre de 2013.
Asimismo, desde el Sindicato se ha mostrado una gran preocupación por la disminución de afiliados a la Seguridad Social y la repercusión que ello pueda tener en la futura reforma de las pensiones que pretende el PP y las negociaciones en el seno del Pacto de Toledo.
El ejemplo exigido por el Gobierno de este país para generar confianza en Europa y en los mercados, lo volatiliza él solo, debido a sus acciones presentes cuyo denominador común es el incumplimiento permanente de las promesas electorales (como la no revalorización de las pensiones, el aumento del IVA o las amnistías fiscales para los defraudadores), como a sus previsiones de futuro, las últimas las incluidas en el cuadro macroeconómico utilizado como base por el Gobierno para los Presupuestos Generales del Estado 2013 recién aprobados, que ni generan confianza ni generan credibilidad.
Y en este contexto de mayor desempleo, obvia decir que la reforma laboral del Gobierno ni está generando empleo ni está frenando la destrucción del mismo. Lo que sí ha conseguido es provocar una mayor desigualdad en el mercado de trabajo, aumentando la proporción de trabajadores en condiciones precarias y con menores garantías laborales, disminuyendo la estabilidad en el empleo y reduciendo su calidad.
Así las cosas, es urgente un cambio de rumbo de las políticas, y pasar de los recortes al impulso de la contratación y del empleo, lanzando un plan de empleo en el que participen todos los poderes, estatal, autonómico y local, así como todos los interlocutores sociales. Un plan de estímulo a la creación de empleo allá donde haya más posibilidades de futuro, buscando yacimientos de empleo en sectores donde sea posible crecer de forma sostenida y equilibrada, con mayor valor añadido, como los relacionados con la economía verde o aquellos con mayor proyección tecnológica.