Avanza la igualdad entre mujeres y hombres, pero la diferencia salarial no disminuye

07 Mar Avanza la igualdad entre mujeres y hombres, pero la diferencia salarial no disminuye

Este sábado, 8 de marzo, se cumplen cien años desde las primeras reivindicaciones a favor de la igualdad. En los últimos años se han producido avances, fundamentalmente cuantitativos. Hay más mujeres trabajando, más formadas, pero el mercado laboral sigue reflejando las diferencias entre sexos. Son problemas que afectan fundamentalmente a las mujeres: el desempleo, los obstáculos para acceder y mantener el empleo, la precariedad, las dificultades para conciliar la vida laboral, personal y familiar (el 94% de las excedencias para el cuidado de hijos son solicitadas por mujeres) y las diferencias salariales. Esta última es la única distancia en materia de igualdad que no se ha reducido en estos años ni en España ni en Europa (las trabajadoras de Castilla y León ganan un 30% menos que los hombres, un 15% menos las europeas). UGT apuesta por los empleos de calidad y reitera la necesidad de aplicar medidas contundentes y eficaces para alcanzar la igualdad real y eliminar las diferencias que sitúan a las mujeres en situación de desventaja.

UGT, junto con el resto de las organizaciones sindicales asociadas a la Confederación Europea de Sindicatos (CES) y a la Confederación Sindical Internacional (CIS) conmemora este año los cien años de lucha por la igualdad. Un siglo ha pasado desde las primeras reivindicaciones por el sufragio femenino y aunque se ha avanzado sensiblemente, todavía persisten las diferencias.

En Europa se han producido avances cuantitativos importantes en los últimos años, pero hay que redoblar los esfuerzos para mejorar el aspecto cualitativo del mercado de trabajo. El empleo femenino ha sido el principal factor de crecimiento continuo del empleo en los últimos años. Entre 2000 y 2006, el empleo aumentó en 12 millones de personas, de las cuales más de 7,5 millones fueron mujeres. La tasa de empleo también ha progresado hasta situarse en el 57,2%, muy cerca del objetivo 60% para 2010 que establece el objetivo de la Cumbre Lisboa.

Sin embargo, las diferencias de género siguen siendo importantes en el mercado laboral europeo. Las mujeres concentran el mayor número de trabajos a tiempo parcial (una de cada tres frente a uno de cada diez hombres), tienen más contratos de duración determinada o empleos de menor calidad y peor remunerados. El paro de larga duración también es más frecuente entre las mujeres (4,5%) que entre los hombres (3,5%) y sus carreras profesionales son más cortas, más lentas y con menos salarios, lo que implica un riesgo de pobreza, particularmente entre las mujeres mayores de 65 años (21%, cinco puntos más que los hombres).

UGT considera que hay que redoblar esfuerzos para lograr el objetivo de “más empleo de calidad” establecido por la Estrategia Europea para el Crecimiento y el Empleo, a través de puestos de trabajo que favorezcan una independencia económica igual, servicios de calidad y apoyo a la conciliación, lucha contra los estereotipos, mecanismos institucionales en apoyo a los compromisos políticos y la aplicación de la legislación.
Con respecto a España, la igualdad entre mujeres y hombres ha sido uno de los motores de cambio más relevantes en los últimos treinta años. Se ha mejorado la situación de las mujeres en el empleo, pero son precisas medidas más contundentes y eficaces para eliminar las diferencias que siguen situando a las mujeres en una posición de desventaja.

Ha aumentado el número de mujeres en disposición de trabajar, entre otras cuestiones por un mayor acceso de las mujeres a la formación, su presencia es mayor que la de los hombres en las universidades, y por los cambios que se están registrando en el modelo de familia tradicional. Sin embargo, a dos años de dar cuentas sobre el objetivo de la Cumbre de Lisboa de situar el empleo de las mujeres en el 60% para el 2010, España está en 54,6% y Castilla y León en el 50%, aproximadamente. Para conseguirlo es preciso que el empleo femenino siga creciendo al ritmo que lo ha hecho durante los últimos años.

Para UGT, el mercado laboral español es un reflejo de que las diferencias por sexo persisten. La tasa de actividad femenina se sitúa veinte puntos por debajo de la de los hombres, la de ocupación casi veintitrés puntos menos, el paro es más de cuatro puntos superior al de los hombres y la distancias entre salarios de hombres y salarios de mujeres sigue sin acortarse. Es la única desigualdad que permanece estancada en el tiempo. La diferencia salarial en España y en Castilla y León se mantiene en un 30%, el doble de la media europea.

Existe un ritmo lento en la tasa de ocupación, por un lado por los obstáculos empresariales para que las mujeres accedan al empleo y, por otro, por las dificultades reales de las mujeres para conciliar su vida laboral y familiar. La escasez de recursos públicos suficientes para el cuidado de hijos y personas dependientes obligan a muchas mujeres a asumir en solitario todas estas responsabilidades teniendo que renunciar al empleo o accediendo al mismo en condiciones precarias.

Son mujeres casi la totalidad (el 96,99%) de las personas que se mantienen inactivas en España por razones familiares, según datos de 2007. De las causas que motivan el desempeño de un trabajo a tiempo parcial tanto de trabajadores como de trabajadoras en nuestro país, nos encontramos que del total de personas que se acogen a jornada a tiempo parcial por cuidar niños, mayores o enfermos, el 98,62% son mujeres; entre quienes lo hacen por otro tipo de obligaciones familiares, el 95,68%, también son mujeres. Y del total de personas que declaran no querer una jornada a tiempo completo, el 84,40% son mujeres. Las excedencias por cuidado de hijos siguen siendo uno de los permisos al que acceden solamente mujeres, el 94,06% de las realizadas el pasado año.

La Ley de Dependencia, aprobada en 2006, promueve soluciones que incidirán positivamente en la permanencia de las mujeres en el trabajo asalariado. Por otro lado el escaso uso por parte de los hombres de los permisos existentes para el cuidado de hijos y otros familiares (poco más del 1,4%) impide un autentico reparto de tareas familiares en el ámbito privado. La Ley de Igualdad efectiva entre Mujeres y Hombres ha dado un paso importante que puede contribuir a un cambio de mentalidad de los hombres y a incitarles que hagan uso de estos permisos, muchos de ellos mejorados en la negociación colectiva. En el pasado año lo disfrutaron 173.161 personas de marzo a diciembre.

La precariedad supone también una limitación en el ejercicio de los derechos para facilitar la conciliación de la vida familiar y laboral. El riesgo a la pérdida de empleo lleva a muchas mujeres a limitarse en el ejercicio de sus derechos. UGT espera que la incentivación de la conversión de contratos temporales en indefinidos iniciada hace dos años beneficie año tras año a un mayor número de mujeres.

El estado civil, el nivel de estudios, la edad tienen una relación directa con el acceso y la permanencia en el empleo para las mujeres. Según datos de 2007, tienen más tasa de actividad las divorciadas y separadas (73,50%), las mujeres con estudios superiores (con el segundo ciclo universitario el 89,91 y el primero el 79,62) y las que tienen entre 25 a 29 años ( 71,39 %), seguido de 30 a 39 años (70,º04 %). La mayor parte de las mujeres siguen trabajando, y superan en número a los hombres, en el sector servicios (53,24%), seguido de la agricultura (27,27%) y la industria (25,58). Y las desempleadas se concentran en los sectores de agricultura (18,56 %), servicios (6,16 %), industria (5,42 %) y construcción (3,87 %).

La tasa más elevada de ocupación está entre las empleadas de tipo administrativo (65,89 %), seguido de las trabajadoras de servicios de restauración, personales, protección y vendedoras (64,27%) y trabajadoras no cualificadas (56,21 %), La mayor parte trabajadoras asalariadas se encuentran en el sector público (el 52,77%), en el privado (41,70 %).

La jornada más habitual tanto para las trabajadoras por cuenta propia (66,03%) como para las asalariadas (83,04 %), es la jornada parcial. La concentración de mujeres en el servicio doméstico permanece invariable desde hace años, el 92,25% de los empleados afiliados a este régimen de la seguridad Social son mujeres.

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