Datos del Paro en Febrero: desaceleración en la creación de empleo

02 Mar Datos del Paro en Febrero: desaceleración en la creación de empleo

Desaceleración en la creación de empleo y tasa del paro entorno al 15%

En febrero el descenso del paro ha sido en términos relativos mayor en Castilla y León que en el conjunto del país. Pero siendo esto cierto, seguimos insistiendo en que se constata un punto de inflexión: tanto en España como en Castilla y León percibimos una desaceleración en la creación de empleo (se vio también en la EPA de cierre de 2017 hace unos días), mucho más intensa en nuestra región.El resultado es que en Castilla y León seguimos superando ampliamente los 160.000 parados, lo que quiere decir que tenemos 50.000 parados más que hace 11 años (antes de la Gran Recesión).
También hay que decir que nuestra tasa de paro continúa cerca del 15%, ligeramente eso sí por debajo la media española, aunque con cuatro provincias por encima de dicha media: Ávila, León, Salamanca y Zamora -que están entre el 16,2% y el 17,7%-; y con una tasa de paro de las mujeres superior al 18% en el conjunto de la región (y por encima de la media nacional también en esas cuatro provincias -entre el 20% y el 23%-). Además, la evolución del desempleo sigue sin ser claramente positiva desde principios de 2012 (es decir, durante toda la segunda fase recesiva de la crisis y desde que comenzó a gobernar el PP, pese a la mejora registrada que comenzó hace ya tres años).

Castilla y León no genera Empleo

Esto tiene una clara explicación: la menor capacidad de generación de empleo en Castilla y León. Si miramos la evolución de los afiliados a la Seguridad Social vemos que Castilla y León sigue estando entre las que menos empleo generan: una tasa anual sólo del 2,03%, la más baja de toda España junto con Asturias; la media nacional es casi el doble: del 3,47% (con cinco provincias -Ávila, León, Palencia, Salamanca y Zamora- entre las diez con menor crecimiento del empleo durante el último año).
Además es interesante ver el cuadro que relaciona la creación de empleo y el descenso del paro registrado: se ve con claridad que Castilla y León registra una relación muy baja comparativamente con otras CC.AA. entre la creación de empleo y el descenso del paro. Y en el ámbito provincial, vemos que esto sucede incluso con mucha mayor intensidad en las provincias de León, Zamora, Salamanca y Ávila (curiosamente son las provincias que menos empleo han creado, lo que implica que el descenso del paro se debe básicamente al descenso de activos, como ya se confirmó en la EPA de cierre de 2017).
Estas provincias son, además, las que mantienen tasas de paro más elevadas por lo que se están volviendo a incrementar las divergencias interprovinciales en nuestra región (el caso de Palencia es diferente ya que la pérdida de empleo se debe a las fluctuaciones de los turnos de Renault). Los registros indican que o bien la gente se está yendo de Castilla y León o bien que hay un elevado desánimo que lleva a muchos trabajadores de la región a borrarse de las listas del paro.

Aumento de la tasa de paro en mujeres

Por otra parte, insistiremos una vez más en que en ambos sexos (son muy elevadas las tasas de paro sobre todo entre las mujeres y se está volviendo a incrementar la divergencia por sexos), en todas las edades, y en prácticamente todas las provincias y todos los sectores de actividad la evolución del paro regional y la creación de empleo en los últimos años es claramente peor que la media nacional.
Pese a que el empleo está creciendo en toda España desde hace cuatro años, en Castilla y León tenemos actualmente menos trabajadores ocupados que cuando entró el Gobierno de Rajoy a finales de 2011 (8.462 menos y somos, junto con Asturias, la única región que registra un descenso del empleo en estos seis años) mientras que en el conjunto del país el empleo ha aumentado un 6,6% desde diciembre de 2011).

Contratación precaria

En cuanto a la contratación, los datos de los últimos años vuelven a demostrar que sigue subiendo aún más la elevadísima y creciente precariedad registrada desde 2012. En los últimos seis años -2012-2017- el 92,2% de los contratos registrados fueron temporales (en 2007, último año previo a la crisis, fueron un 88,1%); y además un 39,3% fueron a tiempo parcial (un 27,1% en 2007). La doble precarización (temporal y a tiempo parcial) ha crecido exponencialmente durante la crisis -sobre todo gracias a las reformas laborales-: mientras los contratos más precarios (temporales y a tiempo parcial) suponían en 2007 algo menos del 25% del total desde 2012 representan un 36,4% (y esos porcentajes son mucho mayores entre los jóvenes y las mujeres).
Y la profundidad de la hiperpercarización se constata básicamente teniendo en cuenta que la duración de los contratos es brevísima: más del 42% de los registrados en el periodo 2012-2017 duraban días (no llegaban al mes y la mayor parte no duraban ni una semana) frente a sólo un 28% en 2007. Todas estas cifras son para Castilla y León y, aunque es cierto que el proceso se produce en toda España, no lo es menos que es mucho más intenso en nuestra región. Contratos temporales, a tiempo parcial y que duran horas o días son cada vez más frecuentes en nuestro mercado laboral lo que está incrementando tanto la dualidad dentro del mismo como que cada vez haya más trabajadores con sueldos misérrimos y una inseguridad laboral absoluta.

Pese a que en 2017 y el arranque de 2018 la temporalidad está disminuyendo mínimamente, la tendencia de años previos se mantiene, lo que indica una mayor precarización laboral en la región que en el conjunto del país: tenemos un mayor porcentaje de temporales, un mayor porcentaje de contratos de escasísima duración (días u horas) y un mayor porcentaje también de contratos doblemente precarios -temporales y a tiempo parcial-. Esto explicaría el porqué es posible que incluso aumentando el empleo la recaudación por cotizaciones sociales en Castilla y León siga creciendo mucho más lentamente que en el conjunto de España.

Conviene no olvidar que seguimos sin recuperar los niveles de empleo previos a la crisis: hoy tenemos un volumen de empleo en la región similar al que teníamos hace más de diez años, en 2005 (algo menos de 900.000 afiliados a la Seguridad Social en alta laboral). Pero es que, además, ese mismo nivel de empleo esconde una mayor precarización ya que el número de trabajadores con contrato indefinido a tiempo completo es hoy menor que hace 13 años y que lo que hoy tenemos son muchos más trabajadores contratados a tiempo parcial y que de estos, más de la mitad, lo están además de manera temporal.

Prestaciones y coberturas por desempleo

Por último insistir sobre la idea de que el número de parados de la región que no reciben ningún tipo de prestación sigue cerca de los 85.000 en enero -exactamente 84.630- (OJO con el mes de retraso): son más de la mitad (un 51,6% del total), uno de los porcentajes más altos por CC.AA. y que supera claramente a la media nacional del 43,7% (es decir, la cobertura es 8 puntos menor en nuestra región, y eso que en el conjunto de España hay 1.523.000 parados que están sin ninguna ayuda).
Además, de los que cobran prestación, siguen siendo bastantes más los que cobran subsidio, la renta activa de inserción o están en el programa de activación (41.741) que los que tienen una prestación contributiva (37.647), lo que implica que la prestación media es cada vez menor y que el paro se está convirtiendo en un problema crónico para muchos trabajadores ya que el de muy larga duración -más de dos años- alcanza a un número creciente de parados -56.900 en la última EPA de 2017- (más de la mitad de los parados de la región llevan más de un año sin empleo, un 37% lleva más de dos años y cerca del 20% lleva más de cuatro años según la última EPA).
El descenso de la cobertura del desempleo ha sido brutal en los últimos años (ver los datos de cierre de 2017 media anual): para hacerse una idea baste decir que en 2009, con un nivel de paro similar en nuestra región al actual, la cobertura era 16 puntos mayor habiendo descendido especialmente los parados cubiertos con una prestación contributiva. No es extraño que el gasto total en desempleo que alcanzó 1.258 millones € en 2009, haya sido inferior en 2016 a los 800 millones €, un 40% inferior; y en 2017 todavía incluso más bajo: 743 millones €, 515 millones menos que en 2009. -Con los datos de enero no podemos especular todavía sobre cómo irá este año, pero todo parece indicar que en la misma línea de reducción de la cobertura-

Conclusiones

Por lo tanto, con estos datos no se puede generar ningún triunfalismo sobre todo cuando constatamos un cierto agotamiento en la creación de empleo y la reducción del paro. En Castilla y León seguimos estando a la cola de España en generación de empleo y, además, el empleo que se crea tiene un nivel altísimo de precariedad. Es evidente que las reformas laborales no han servido para nada bueno: la HIPERPRECARIZACIÓN no es la solución.
Y hay que terminar definitivamente y con claridad con esta POLÍTICA ECONÓMICA AUSTERICIDA: la situación social en Castilla y León no puede seguir mucho más tiempo con esta tensión en la que sigue habiendo más de 160.000 parados (de ellos, más de la mitad sin ninguna prestación), con una tasa de paro cercana al 15% -que supera, además, a la media nacional en varias provincias- y con 57.000 trabajadores sin encontrar empleo desde hace más de dos años y cerca de 25.000 desde hace más de cuatro años.

Además, insistimos en que en Castilla y León recuperar los empleos que se han destruido va a costar más tiempo que en otras regiones ya que tradicionalmente se ha requerido un mayor crecimiento económico en nuestra región para ello. Si tenemos en cuenta que desde que llegó el PP al gobierno (finales de 2011) la recesión de 2012 y 2013 fue más profunda en Castilla y León que en el conjunto del país, vamos a necesitar un crecimiento económico más vigoroso y que se sostenga durante más tiempo para que volvamos a unos niveles de empleo similares a los que teníamos no en 2007 sino en 2010 (para recuperar el nivel de 2007 se van a necesitar muchos más años y es posible que nos vayamos a 2025 para verlo… siempre que vaya todo perfectamente y no haya nuevos bucles recesivos; es decir, que no hablamos ya de una década perdida sino más bien de dos décadas perdidas). De hecho, los últimos datos además confirman un ritmo de crecimiento económico más lento en nuestra región que en el conjunto del país.

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