02 Abr El Gobierno sigue sin reaccionar ante el desempleo
Los datos de paro correspondientes al mes de marzo, publicados hoy por los Servicios Públicos de Empleo (SPE) muestran un descenso de 959 parados respecto al mes anterior, lo que sitúa la cifra total de personas en desempleo en 249.409. Este ligero descenso refleja el efecto estacional de Semana Santa, pero no ocultan que la evolución del desempleo continúa batiendo todos lo registros negativos, y la situación es incluso peor, teniendo en cuenta que el efecto desánimo que cunde entre la población provoca que personas que desean trabajar y no encuentran empleo dejen de registrarse en los SPE. Para UGT la reacción del Gobierno sigue siendo nula, ya que se limita a poner parches y justificaciones a la reforma laboral que impuso y que ha sido un fracaso, al igual que el objetivo prioritario del Gobierno: el déficit. Por ello, el Sindicato demanda un cambio profundo de mentalidad porque las políticas de recorte que se están imponiendo están abocando a los países a la ruina que permita aumentar la capacidad de recaudación, que recomponga el flujo de crédito del sistema financiero, que fomente el empleo y la formación de nuestros ciudadanos y que recupere el valor del Diálogo Social para conseguir la tan ansiada reactivación de la económica y del empleo.La evolución del desempleo en España, lejos de dar algún síntoma de mejora, continúa batiendo todos los registros negativos, dando pie a que se cumplan las peores previsiones anunciadas desde hace meses por parte de distintos organismos de ámbito nacional e internacional. Así, en la mañana de hoy hemos conocido que el paro registrado en las oficinas de los Servicios Públicos de Empleo, correspondiente al mes de marzo de 2013, se ha situado en 249.409 personas, dato tremendamente grave si tenemos en cuenta que ha coincidido con la Semana Santa, festividad sin la cual la cifra de desempleados habría sido mucho mayor. Y la situación no va a mejorar ya que según las últimas previsiones del Banco de España el paro continuará creciendo este año y alcanzará el 27%.
Si este dato es ya de por sí escalofriante y merecedor de rectificación por parte del Gobierno, la situación es aún más dramática ya que, tal y como venimos denunciando desde UGT, se viene produciendo en el mercado de trabajo un fuerte efecto desánimo que provoca que personas que desean trabajar y que no encuentran empleo, dejen de registrarse en los Servicios Públicos de Empleo ante la imposibilidad de encontrar un trabajo. Así, casi la mitad de las bajas de los SPE se explican por no haberse producido una colocación, es decir, como consecuencia del efecto desánimo. Este hecho provoca que la tasa real de paro en nuestro país sea incluso superior a la que marcan las estadísticas, siendo la situación en la que se encuentra una gran parte de la población española aún más crítica de lo que reflejan los datos.
Lamentablemente, pese a la dramática situación en la que nos encontramos, la reacción del Gobierno continúa siendo nula. Lejos de implementar, tal y como viene reclamando la sociedad, una política económica que recupere la centralidad del crecimiento y el empleo, que proteja a los sectores más desfavorecidos y que articule una estrategia en la que basar la recuperación, se limita a poner parches y a buscar justificaciones a la reforma laboral que impuso hace poco más de un año. Es más que evidente que tal reforma ha sido un fracaso, que lejos de cumplir el objetivo que se marcó de crear empleo ayuda a destruirlo y que, además, ayuda a deteriorar las condiciones de trabajo de aquellos que logran mantener su puesto de trabajo.
Fracaso que se extiende, incluso, al objetivo prioritario de la política del Gobierno desde que accedió al poder: el déficit. Las ayudas a fondo perdido a la banca y la caída de los ingresos como consecuencia de la paralización de la actividad económica han provocado que, pese al sufrimiento al que se ha visto sometida población, se sigan sin alcanzar los objetivos de déficit marcados desde Bruselas, por más que se intente maquillar la situación.
Desde UGT consideramos, por lo tanto, que es necesario un profundo cambio de mentalidad, no solo de nuestro Gobierno, sino por parte de todas las instituciones de la Unión Europea. La generalización de la crisis a nivel europeo requiere de respuestas globales que a día de hoy no se están produciendo. Tal y como se está viendo en las últimas semanas, primero con la inestabilidad política en Italia y después con la quiebra del sistema financiero –y por tanto de la economía real de Chipre, las políticas de ajustes y de corte neoliberal que se están imponiendo por toda Europa, están abocando a una gran parte de los países europeos a la ruina.
Europa debe recuperar el modelo que le ha caracterizado en los últimos 60 años, basado en el Estado de Bienestar, y dejar de centrarse en exclusiva en el ajuste fiscal que tanto daño está haciendo a las economías europeas. Para ello, un primer paso sería ampliar los periodos de ajustes para cumplir con el déficit para evitar que siga empeorando la situación económica y del empleo, así como implementar una serie de medidas expansivas encaminadas a la recuperación económica y con ello del empleo. Hasta que no se produzca este cambio de rumbo, estaremos abocados a la inestabilidad económica y al incremento de las desigualdades entre países del norte y países del sur y dentro de los propios países, ampliando la brecha social.
No obstante, pese a que es cierto que muchas de las actuaciones deben implementarse a nivel europeo, el Gobierno aún cuenta con un margen de actuación que está desaprovechando y que ayudaría a aliviar en gran medida la situación en la que nos encontramos. Además de dar marcha atrás con la citada reforma laboral, el Gobierno puede aumentar la capacidad de recaudación –aliviando de esta forma el déficit público-, puede recomponer el flujo del crédito en el sistema financiero –evitando el mayor deterioro de nuestro tejido productivo y la pérdida de empleo-, puede establecer medidas de fomento del empleo y de formación, buscando nuevos yacimientos de empleo, de mayor calidad, que ayuden al necesario cambio de modelo productivo, y puede, para que todas estas medidas sean más efectivas, recuperar el valor del Diálogo Social. Se han acabado las escusas y las justificaciones. Es hora de que el Gobierno actúe con decisión y apueste por la reactivación económica y por el empleo. Tiene margen para ello.