O se cambia la política económica o entraremos en deflación

13 Jun O se cambia la política económica o entraremos en deflación

Los datos de IPC correspondientes al mes de mayo, publicados hoy por el INE reflejan para Castilla y León una tasa de variación anual del 0,2%, dos décimas por debajo de la registrada el mes anterior. Una economía con serios riesgos de caer en una situación deflacionista. Aunque las medidas adoptadas por le BCE van en la dirección correcta para iniciar el camino de la recuperación, llegan muy tarde y deben ser complementadas con otras de carácter fiscal, industrial y de rentas. Por ello, desde UGT demandamos otra política económica a la llevada a cabo hasta el momento con la que impulsar la economía productiva y el crédito a las familias y las empresas, un nuevo modelo tributario que sea justo y potente en términos recaudatorios y un cambio en la política salarial, con el fin de recuperar el consumo de las familias y, con él, la demanda interna para consolidar así el camino de la recuperación efectiva y real para las familias.

La tasa de variación anual del IPC correspondiente al mes de mayo en Castilla y León es del 0,2%, dos décimas menos que la registrada en el mes de abril.

Si no se toman las políticas adecuadas corremos el riesgo de caer en una situación deflacionista, con una caída generalizada de precios, acompañada de una pérdida de expectativas de negocio que alimenta la recesión.

No obstante, una situación de moderación de precios como la actual favorece la aplicación de estrategias que permitan la contención de los costes de las empresas, para no perjudicar su competitividad, y la ganancia de poder de compra de los salarios, que es en estos una de las piedras angulares para impulsar una recuperación económica que aún no ha llegado. Mayor competitividad empresarial y mayor demanda de las familias son premisas no solo compatibles sino complementarias para lograr un despegue económico equilibrado y sostenible.

El reto ahora debe ser adoptar las políticas adecuadas para hacer que esto sea así. Aunque las medidas adoptadas por el BCE van en la dirección correcta para iniciar el camino de la recuperación, llegan muy tarde y ceben se complementadas con otras de carácter fiscal, industrial y de rentas.

Deben priorizarse las inversiones en los presupuestos con impacto en la economía productiva y que sirvan para dirigir nuestro crecimiento hacia actividades con mayor dotación de tecnología y con elevados estándares de calidad, verdaderas fuentes de aumento de la productividad y competitividad empresarial ahora y en el futuro.

Para financiar estar inversiones y potenciar simultáneamente un esto de bienestar avanzado y fuerte es necesario un nuevo modelo tributario que sea potente en términos recaudatorios, que distribuya la carga fiscal de forma equitativa y que mantenga importantes dosis de progresividad haciendo paguen proporcionalmente más los que más tienen.

En cuanto a la política de rentas, debe terminar la estrategia de devaluación salarial que está hundiendo nuestra economía y la calidad de vida de los trabajadores. Desde UGT proponemos un cambio en la política salarial para próximo año, en coherencia con la necesidad de recuperar el consumo de las familias y, con él , la demanda interna. Sin ello no se consolidará la reactivación.

Paralelamente por un lado, es preciso que las empresas asuman su responsabilidad en la gestión de esta crisis y cumplan sus compromisos de moderación de márgenes, lo que no han hecho durante la crisis en muchos sectores y, por otro, que el sector público realice las reformas precisas para garantizar que, con el deseable aumento de la demanda interna, no se van a reproducir los comportamientos inflacionistas en las actividades y sectores que suelen tener capacidad para eludir la competencia y que suelen estar controlados por grandes empresas.