Para UGTCyL es necesaria una política salarial y de rentas que frene la precariedad y la desigualdad

15 Dic Para UGTCyL es necesaria una política salarial y de rentas que frene la precariedad y la desigualdad

La evolución de los precios, tal como indican los datos publicados hoy por el Instituto Nacional de Estadística, es un indicador claro de la debilidad de la recuperación económica, resultado de la persistente devaluación de las rentas de las familias. Esta devaluación no consigue recuperar la fortaleza de la demanda interna y está generando unos niveles de desigualdad inadmisibles.

El enquistamiento del paro de larga duración, el deterioro de la calidad del empleo y la devaluación salarial ha provocado una fuerte pérdida de renta de las familias así como un aumento notable de la población que se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión social. Todo ello debido a las políticas de austeridad que se han aplicado.

La crisis sigue enquistada mientras el gobierno sigue tan complaciente con un modelo incompatible con el progreso social y la igualdad. Se crea empleo temporal, parcial y precario que convive con una extensión insostenible del paro de muy larga duración y del número de hogares con todos sus miembros en paro. En este escenario el consumo se resiente y esto se refleja en la evolución de los precios. En definitiva, es necesario revitalizar la demanda y esto exige recuperar las rentas salariales.

UGT demanda la modificación de la política de rentas, incrementando el poder adquisitivo de los funcionarios y pensionistas y garantizando ganancias del poder adquisitivo a los trabajadores en el sector privado. Sin olvidar el Salario Mínimo Interprofesional.

Hay que potenciar las políticas activas de empleo y poner en marcha medidas de creación de empleo con recursos adicionales para mejorar la empleabilidad y lograr la inserción permanente de los desempleados, especialmente de los colectivos con mayores dificultades de acceso al empleo, fortaleciendo la protección de las prestaciones por desempleo.

Urge apostar por el crecimiento, favoreciendo el consumo, lo que requiere empleo y rentas para los hogares y las personas. Además de ser la clave para el crecimiento, es de justicia social una política salarial y de rentas que frene la precariedad y la desigualdad, situaciones del todo incompatibles con un escenario de recuperación económica. Hay que generar buenos empleos y buscar fórmulas para mejorar la innovación de las empresas y aumentar su productividad, junto con el desarrollo de políticas de distribución, en las que la negociación colectiva, que es donde se gesta la distribución primaria de la riqueza, tenga un papel fundamental. Todo ello acompañado de la mejora de las capacidades de actuación públicas, reformando la fiscalidad, de manera que resulte una herramienta favorecedora del crecimiento y de la redistribución justa y equitativa de la renta.

Se trata de reconstruir el modelo social, con una sociedad cohesionada y con igualdad de oportunidades.

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