11 Mar UGT Castilla y León advierte que la devaluación salarial provocaría un retroceso social inadmisible
Entre los grupos que han tenido mayor influencia en el mantenimiento de la tasa interanual, destacan Alimentos y bebidas no alcohólicas (1,6); Transporte (9,6%) y Vivienda (10,1%). Estos datos contrastan con los datos de 2010 sobre donde Alimentos y bebidas no alcohólicas se encontraba en -2,6%, Vivienda en el 1,4% y Transporte en 5,6%.
En cuanto a la inflación subyacente, que mide la variación general de precios descontando los alimentos no elaborados y los productos energéticos, ha aumentado dos décimas por encima de la registrada en enero, situándose en el 1,8%.
Un mes más vuelve a quedar patente nuestra dependencia ante la evolución de los precios de los carburantes y lubricantes, por lo que habrá que prestar especial atención a las previsibles subidas que puedan registrarse en los próximos meses ante la situación por la que están atravesando los países productores.
Por otro lado, del continuo incremento de los precios se deriva también el que se registren caídas en los niveles de consumo e inversión, lo que provoca la consiguiente caída de la demanda interna.
Debido a la gran dependencia que tiene nuestra economía de esta última, es fundamental que se lleve a cabo una política salarial, que consiga, no sólo el mantenimiento del poder adquisitivo de los salarios, sino una mejora de los mismos. Sin este primer paso, esencial para la reactivación del consumo e inversión y por tanto de la demanda interna, la actividad económica continuará estancada, lo que supone un obstáculo infranqueable para la recuperación del empleo.
Por este motivo, desde UGT Castilla y León consideramos que es necesario el cumplimiento de los compromisos alcanzados por los interlocutores sociales en materia salarial, prestando especial atención a las cláusulas de revisión salarial.
En este sentido, conviene recordar, de cara a los que pretenden una devaluación salarial camuflada en el llamado “Pacto de Competitividad”, que en el modelo de determinación salarial de nuestro país, desde hace treinta años, se vienen incorporando tres elementos inseparables: productividad, previsión de inflación y clausula de revisión salarial, y que ha demostrado a lo largo de los distintos ciclos sus efectos antiinflacionistas.