UGT Castilla y León defiende el impulso de la Negociación Colectiva y la mejora del poder adquisitivo de los salarios para reactivar la economía

15 Feb UGT Castilla y León defiende el impulso de la Negociación Colectiva y la mejora del poder adquisitivo de los salarios para reactivar la economía

Los datos publicados hoy por el INE, confirman que la variación interanual del IPC en el mes de enero en Castilla y León ha sido del 3,5%, tres décimas más que el mes anterior.

Entre los grupos que han tenido mayor influencia en el mantenimiento de la tasa interanual, destacan Bebidas alcohólicas y tabaco (16,6%); Transporte (8,6%) y Vivienda (9,4%).

En cuanto a la inflación subyacente, que mide la variación general de precios descontando los alimentos no elaborados y los productos energéticos, aumenta una décima por encima de la registrada en diciembre, situándose en el 1,6%.

El descenso del IPC producido en el mes de enero se explica por la disminución del 14,6% en vestido y calzado debido al efecto rebajas.

El año 2011 ha comenzado con un nuevo repunte en el nivel general de precios en términos interanuales, debido principalmente al incremento de los precios energéticos, dada la evolución del precio del crudo, a las nuevas tarifas del año 2011 y al aumento de determinados impuestos indirectos.

Además del aumento de precios, las rentas de trabajo sufren las consecuencias de los ajustes económicos, plasmados en recortes salariales y congelaciones de pensiones, así como incrementos tarifarios e impuestos indirectos. Ante esta situación, para UGT es fundamental llevar a cabo una política salarial que consiga, no ya simplemente el mantenimiento del poder adquisitivo de los salarios, sino su mejora.

Este es el primer paso para reactivar la actividad económica, punto de partida de la recuperación del empleo. Por eso es urgente el impulso de la Negociación Colectiva, prestando especial atención a las cláusulas de revisión salarial.

En este sentido, UGT advierte que la pretensión de algunos de suprimir la referencia de los precios en la fijación de los salarios, supondría una rebaja en los salarios nominales, lo que se traduce en un recorte salarial; y además sería el comienzo de un proceso de debilitación de los sistemas salariales y de la posición negociadora de los trabajadores.

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