UGTCyL advierte que el aumento de la ocupación se sigue basando en la estacionalidad y la temporalidad

23 Jul UGTCyL advierte que el aumento de la ocupación se sigue basando en la estacionalidad y la temporalidad

Según los datos conocidos hoy relativos a la Encuesta de Población Activa, Castilla y León tiene 20.600 parados menos en el segundo trimestre de 2015, lo que sitúa la cifra en 213.100. En cuanto a los castellanos y leoneses ocupados la cifra asciende a los 939.300, lo que supone un incremento de 26.000 ocupados más que en el primer trimestre de 2015.

Sin embargo, este incremento del empleo y descenso del paro tiene un carácter marcadamente estacional, observándose una pérdida de 300 empleos en la industria respecto al primer trimestre de 2015 y un incremento en el resto de sectores.

Para UGT, las cifras de la EPA publicadas hoy muestran que la recuperación del empleo viene de la mano de actividades estacionales que demandan un empleo temporal, de escasa calidad y bajas remuneraciones.

Queda probado que la creación de empleo y la temporalidad van de la mano: en los momentos en los que se genera empleo, este es estacional y precario.

Se trata de un empleo donde sigue enquistada la temporalidad, y ascienden la parcialidad involuntaria y otras formas de subempleo.
Asimismo, se está produciendo un avance de la precariedad en el desempleo, con una extensión del paro de larga duración, un volumen importante del número de hogares con todos su miembros en paro, una tasa de cobertura en permanente descenso y unas políticas de empleo que no están siendo efectivas a la hora de mejorar la empleabilidad de las personas, en especial de los parados de larga duración.

Con todos los datos anteriores, se puede afirmar que la recuperación del mercado de trabajo es poco sólida. Si bien el balance en términos cuantitativos puede ser positivo, es manifiesta la debilidad de la recuperación de las variables principales del mercado de trabajo.

Es necesario un cambio de rumbo, orientando las políticas hacia el empleo de calidad, aumentando la inversión en tecnología y formación para que crezca la productividad y se avance hacia un cambio de modelo productivo, sin olvidar la inversión en políticas activas dirigidas a la reorientación profesional de los parados de larga duración y, por supuesto, a la protección de las personas desempleadas, la creación de empleo de calidad y con derechos y la mejora de los salarios de la población. Todo ello es necesario para estimular el consumo y la inversión y que España consiga encarar una recuperación sostenible, consiguiendo la disminución de los niveles de desigualdad y pobreza.