UGTCyL denuncia que la política del Gobierno está hundiendo a los trabajadores

11 Oct UGTCyL denuncia que la política del Gobierno está hundiendo a los trabajadores

Según ha publicado hoy el Instituto Nacional de Estadística, en el mes de septiembre la tasa interanual del Índice de Precios de Consumo (IPC), se sitúa en Castilla y León en el 3,7%, siete décimas más que la registrada en el mes anterior. Superamos la media anual en tres décimas. Por provincias, todas superan la media nacional, excepto Segovia, que se encuentra en el 3,4%.

Los grupos que han tenido mayor influencia en el incremento interanual del IPC general han sido Transporte, que supera en 1 punto la tasa del mes anterior pasando el 6,8% al 7,8%; Vivienda que con un incremento de 1,3% se sitúa en el 8,9; Ocio y cultura que del -0,5% se sitúa en septiembre en el +0,5%; y Medicina que que registra una tasa del  8,2%, lo que supone un incremento de 3,7 puntos respecto al mes anterior como consecuencia del aumento de los medicamento y otros productos farmacéuticos.

Este crecimiento del nivel general de precios constata la peligrosa dinámica en la que se encuentra la economía, ya que a la profunda recesión que venimos sufriendo desde hace cuatro años hay que unir la importantísima destrucción de empleo que se viene registrando desde entonces (impulsada en los últimos meses por la aciaga reforma laboral que agrava aún más la situación en el mercado de trabajo), sumada a la caída de los niveles salariales y al importante crecimiento del nivel de precios de productos básicos y de primera necesidad.

Entre los principales factores que se encuentran detrás de éste incremento del 3,4% en el último año se haya la subida del Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA), el copago farmacéutico y los incrementos en los precios públicos y tasas, estos últimos de especial incidencia a principios del curso académico.

Es importante señalar que mientras que los trabajadores están soportando íntegramente el peso de los ajustes que se están produciendo dentro del mercado de trabajo, los empresarios no parecen haber sufrido la misma suerte. La observación de la evolución los excedentes empresariales (que crecen sólo en el último trimestre un 3,4% según los datos de Contabilidad Nacional publicados hace unos días) nos inducen a pensar que los empresarios, lejos de la moderación que marca el II AENC, están trasladando íntegramente los incrementos de precios a los consumidores, manteniendo o aumentando sus márgenes de beneficios.

Dado este adverso escenario, desde UGT CyL abogamos por romper la dinámica regresiva en la que nos encontramos.

En primer lugar, demandamos que se efectué un referéndum sobre la política económica que está siguiendo unilateralmente el Gobierno y que no figuraba en el programa con el que accedió al poder. Los ciudadanos deben de poder expresar libremente su postura acerca de las medidas que les afectan, más cuando son del calado de las que vienen produciendo en los últimos meses, con graves repercusiones sobre materias claves como son la educación o la sanidad.

Desde UGT Castilla y León se considera necesario un giro de 180 grados en la política económica. El objetivo debe de desplazarse desde la austeridad hacia el crecimiento, lo que se traduce en estimular la demanda interna a través del consumo y de la inversión, privada y pública. Sólo a través del crecimiento se pueden recuperara ingresos, haciendo innecesario nuevos recortes del gasto público.

Como último apunte, cabe señalar que desde UGT defenderemos en todo momento la revalorización de las pensiones según el IPC que se registre en el mes de noviembre, tal y como recoge la Ley de Seguridad Social. Resultaría del todo inaceptable que, por un lado, se proporcionara un cheque en blanco a la banca para que resolviera sus problemas -a costa de los ciudadanos de nuestro país- y, por el otro, se vulneraran los derechos de los pensionistas, recortando su poder de compra. Esta medida, unida al continuo incremento de los precios, tendría, además, el agravante de que reduciría el consumo agregado de la economía, lo que provocaría una menor actividad económica y, por tanto, menos empleo, perpetuando la espiral destructiva en la que se encuentra nuestra economía.

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