UGTCyL reclama subidas salariales y políticas expansivas

13 Jul UGTCyL reclama subidas salariales y políticas expansivas

La evolución descendente de los precios en Castilla y León (la tasa anual es del -1,1%) es un claro síntoma del frágil crecimiento de la economía, basada en un modelo agotado, enormemente dependiente de actividades estacionales y de los movimientos del ciclo económico internacional y que propicia una recuperación económica desigual que no llega a las familias y a los trabajadores. Desde UGT Castilla y León demandamos políticas fiscales expansivas e incrementos salariales (incluido el SMI) así como el establecimiento de una prestación de Ingresos mínimos para impulsar la demanda, el crecimiento económico y el empleo de calidad. Asimismo, instamos a un nuevo modelo productivo donde se relance el sector industrial.

Según los datos publicados hoy por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el IPC sigue en su senda descendente. La tasa mensual en Castilla y León es la misma que hace un año, el 0,5%, y la  tasa anual sigue en tasas negativas, en el -1,1%.

La inflación subyacente, que mide la variación general de precios descontando los alimentos no elaborados y los productos energéticos, disminuye una décima y se sitúa en el 0,6%, 1,4 puntos porcentuales por encima del IPC general.

La evolución de los precios es un claro síntoma del frágil crecimiento de la economía, basada en un modelo agotado, enormemente dependiente de actividades estacionales y de los movimientos del ciclo económico internacional. Con la tasa de inflación está en caída libre urgen políticas fiscales expansivas e incrementos salariales, incluido el Salario Mínimo Interprofesional, así como el establecimiento de una prestación mínima garantizada que tengan un solo objetivo: promover el crecimiento. Urge que este crecimiento llegue a las familias y a los trabajadores, puesto que a día de hoy la crisis sigue enquistada, debido a las políticas del gobierno y las reformas impuestas a lo largo de estos años, que han consolidado un modelo productivo incompatible con el progreso social y la igualdad, incluso con la propia estabilidad macroeconómica.

Las políticas de austeridad impuestas se han caracterizado por un debilitamiento de la estructura económica y una creciente desigualdad social, en consonancia con la degradación de las condiciones laborales impuestas por las reformas laborales de 2010 y 2012. Esta situación, que se ceba en los trabajadores y trabajadoras con peores condiciones laborales y salariales, está lastrando la reactivación económica y empeorando la calidad de vida de las familias. La mitad de la población es mileurista como resultado de una situación de subempleo generalizada y de unos salarios en continuo repliegue.

Además hoy existe la amenaza de una tercera recesión, pero en un escenario con menos industria, menos empleo y de peor calidad, y sin margen para aumentar la deuda pública.

Por eso desde UGT planteamos una serie de medidas que consideramos imprescindibles para solucionar los problemas laborales y sociales más graves que pasan por luchar contra el desempleo, derogar las reformas laborales impuestas y luchar contra la precariedad laboral; acabar con las políticas de austeridad; elevar el Salario Mínimo Interprofesional hasta el 60% del salario medio e impulsar incrementos salariales reales para recomponer las rentas; reforzar las políticas activas de empleo y extender el sistema de protección por desempleo, además de reformar la política fiscal para aumentar los ingresos y hacer que paguen más los que más tienen; promover un suelo de gasto social y revertir las reformas; luchar contra la pobreza estableciendo una Prestación de Ingresos Mínimos.

Y no hay que olvidar un asunto clave: poner en marcha un Plan Estratégico para la Industria, con fórmulas para revitalizar el sector industrial, mejorar la innovación de las empresas y aumentar su productividad. Fórmulas que debe in enmarcadas en el desarrollo de políticas de distribución, en las que la negociación colectiva, que es donde se gesta la distribución primaria de la riqueza, tenga un papel fundamental. En este sentido, urge un cambio de la política de rentas, para poder revitalizar la demanda interna (y con ella el crecimiento y los precios), incrementando el poder adquisitivo de los empleados públicos y los pensionistas, y garantizando ganancias de poder adquisitivo a los trabajadores en el sector privado, en el marco del III Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva 2015-2017 y restaurando plenamente el Pacto de Toledo.

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