02 Ago Menos desempleo a costa de más temporalidad, más precariedad y menor protección
Según los datos del paro correspondientes al mes de julio, el desempleo ha disminuido en 3.899 personas respecto al mes anterior en Castilla y León y en 17.486 en datos interanuales. La contratación es claramente temporal y precaria, las prestaciones por desempleo son notoriamente inferiores a la media nacional. La correlación entre creación de empleo y descenso del paro no va pareja como se vislumbra en los datos de afiliación a la Seguridad Social. Esta situación es consecuencia de las reformas laborales y sus secuelas, así como de las políticas de empleo ineficaces, más basadas en la reducción de costes por la vía de la devaluación salarial y de las bonificaciones de cotizaciones sociales que en la mejora de la empleabilidad de los desempleados. Para UGT Castilla y León no es suficiente con crear empleo sino que es necesario revertir la trayectoria de empeoramiento de la calidad del empleo. Y reforzar las políticas de protección por desempleo y las prestaciones contributivas y asistenciales para aumentar la cobertura porque casi la mitad de los desempleados no tiene prestación.
Los datos publicados hoy por el SEPE arrojan un descenso del número de desempleados en Castilla y León cifrado en 3.899 personas respecto al mes de junio y de 17.486 respecto al mes de julio de 2015.
Sin embargo, este dato interanual no se corresponde con los 14.009 afiliados registrados en la Seguridad Social entre julio de 2015 y julio 2016.
Esta diferencia entre ambas cifras (-3.477) significa que las personas en edad de trabajar en Castilla y León están abandonando la Comunidad, tal y como se vio en los datos de la EPA relativos al segundo trimestre de 2016.
UGT Castilla y León sigue incidiendo en el hecho de que la precariedad contractual sigue instalada en nuestra Comunidad de forma más acusada que en el resto del país. Según el tipo de contrato y la duración de la jornada el 43% de la contratación que se ha realizado en nuestra Comunidad en el primer semestre es temporal y de menos de un mes, cinco puntos por encima de la media nacional.
Esta precariedad también se está extendiendo al desempleo, reflejado en el descenso continuado de los beneficiarios de prestaciones y de las cuantías medias. El número de desempleados en la Comunidad que no recibe ningún tipo de prestación sigue superando los 100.000 (100.204) lo que en porcentaje asciende al 57%, uno de los más altos por comunidades autónomas y que supera claramente el 48% de la media nacional. Además, es mucho más alto el número de perceptores de subsidio, renta activa de inserción o se encuentran en el programa de activación, que los que perciben unas prestación contributiva, lo que implica que la prestación media es cada vez menor y que el paro se está convirtiendo en un problema crónico para muchos trabajadores: el 57% se encuentra en el paro hace más de un año y el más del 40% más de dos año, según datos de la última EPA
Todos estos resultados son consecuencia de las reformas laborales y sus secuelas, así como de las políticas de empleo ineficaces, más basadas en la reducción de costes por la vía de la devaluación salarial y de las bonificaciones de cotizaciones sociales que en la mejora de la empleabilidad de los desempleados.
Para UGT Castilla y León no es suficiente con crear empleo sino que es necesario revertir la trayectoria de empeoramiento de la calidad del empleo. Y reforzar las políticas de protección por desempleo y las prestaciones contributivas y asistenciales para aumentar la cobertura porque casi la mitad de los desempleados no tiene prestación.
La recuperación económica debería venir acompañada de políticas cuyo objetivo sea el cambio del modelo productivo, dejando atrás un modelo de crecimiento basado en el ladrillo y el turismo. Para ello es necesario un plan de choque dirigido a generar empleos de calidad, a reducir el desempleo de larga duración, a acabar con la precariedad y parcialidad involuntaria y a incrementar la protección a los desempleados.
Para UGTCyL es fundamental que la recuperación económica se traslade a las personas, reduciendo la enorme desigualdad y la pobreza generadas por las políticas de austeridad, lo que requiere más empleo y de mejor calidad, con condiciones laborales dignas y con políticas salariales que permitan la recuperación del poder adquisitivo perdido durante la crisis.