Se consolida la precariedad laboral y la desprotección a los desempleados

04 Ago Se consolida la precariedad laboral y la desprotección a los desempleados

El Servicio Público de Empleo ha publicado hoy los datos del paro relativos al mes de julio de 2014, que reflejan una reducción en Castilla y León de 4220 personas desempleadas menos que en el mes de junio, lo que sitúa la cifra total en 214.399 desempleados. En datos interanuales el descenso ha sido de 13.948 personas. El sindicato advierte de que tras estas cifras se esconden situaciones como la reducción de la protección por desempleo, el paro de larga duración o el efecto desánimo, que incrementan el riesgo de pobreza y reclama – en el marco del reciente acuerdo de propuestas para la negociación tripartita alcanzado por los interlocutores sociales y el Gobierno- acelerar la puesta en marcha de los compromisos como el plan de recuperación del empleo y el aumento de la protección para los desempleados que carecen de ella y están en situación de necesidad.

En Castilla y León hay 13.948 desempleados menos que hace un año, en datos mensuales 4.220 menos que en junio, según los datos publicados hoy desde el Servicio Público de Empleo, lo que sitúa la cifra total en 214.399 personas.
En cuanto a la contratación, un mes más continúa al alza la hiperprecarización con el aumento de los contratos temporales y a tiempo parcial.

Tampoco debemos hacer una lectura triunfalista de los datos de afiliación a la Seguridad Social, puesto que a nivel recaudatorio no es lo mismo un contrato a jornada completa que un contrato por horas, y éstos son mayoría.

Castilla y León también destaca como una de las Comunidades Autónomas con un porcentaje más bajo de cobertura hacia los desempleados: sólo el 47,5% perciben algún tipo de prestación, es decir, el 53% de los desempleados de nuestra Comunidad carecen de ingresos.

El sindicato destaca que hay que estar alerta, pues detrás de los resultados en términos de registro del desempleo y mejora de la afiliación se esconden circunstancias que se están consolidando en el mercado de trabajo español y que son muy preocupantes:

En primer lugar, la protección de las personas sin empleo se ha ido reduciendo en estos años de crisis. Un hecho que, unido al aumento del paro de larga duración y a la extensión del efecto desánimo por un descenso de la población activa en paro que pasa a la inactividad, constituyen situaciones que incrementan el riesgo de pobreza entre los hogares. En este sentido, las políticas de protección por desempleo deben reforzar las prestaciones contributivas y asistenciales, aumentando el grado de cobertura y evitando la transición a la inactividad por efecto desánimo.

En segundo lugar, hay que revertir la trayectoria del empeoramiento de la calidad en el empleo, marcado por más precariedad, derivada del abuso de la temporalidad y de la contratación a tiempo parcial involuntaria, ya que conduce a un continuado descenso de las rentas del trabajo que impedirán la rehabilitación de la demanda interna y de la economía en su conjunto. La mejora de la protección por desempleo, de la calidad en el empleo y de las rentas del trabajo es vital para la recuperación de las principales variables macroeconómicas.

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