UGTCyL denuncia la hiperprecarización del mercado laboral en la Comunidad

04 Feb UGTCyL denuncia la hiperprecarización del mercado laboral en la Comunidad

Los datos de paro publicados por los Servicios Públicos de Empleo correspondientes al mes de enero de 2014, señalan que el paro registrado se ha incrementado en el último mes en Castilla y León en 7.020 personas, situándose la cifra total en 242.939 desempleados. En datos interanuales el descenso ha sido de 2.938 personas. La tasa de desempleo en la Comunidad es del 21,34% lo que la sitúa por primera vez por encima de la tasa de desempleo nacional, 21,25%. En cuanto a la contratación la doble precarización (temporalidad y a tiempo parcial) ha crecido especialmente gracias a la reforma laboral, alcanzado el 37% de la contratación en 2013. Se está apostando por la precariedad y los bajos salarios, algo que, unido a los recortes en las prestaciones por desempleo está derivando en un grave aumento del riesgo de exclusión social.

En enero el número de desempleados registrados en las oficinas de los Servicios Públicos de Empleo correspondientes a Castilla y León aumentó en 7.020 personas, situándose la cifra total en 242.939 desempleados. En datos interanuales el descenso ha sido de 2.938 personas. La tasa de desempleo en la Comunidad se sitúa por primera vez, con el 21,34% por encima de la media nacional y seguimos ocupando el quinto lugar de las comunidades con peor evolución en el último año.

El recrudecimiento del paro en Castilla y León durante los dos últimos años lo constatan los datos que arrojan un incremento del 10,5% en la Comunidad frente al 4,7% nacional, es decir, que en los dos últimos años el ritmo de crecimiento del desempleo regional casi ha más que duplicado al nacional. Las nueve provincias castellano-leonesas siguen estando entre las que peor evolución registran de toda España durante el último año.

Este perfil tan negativo de Castilla y León en los últimos dos años, comparativamente con el resto de España, se debe cada vez más al impacto de los ajustes sobre el empleo público, a lo que habrá que añadir otros como la reestructuración bancaria, la caída de ventas en el comercio minorista o los malos datos en varias ramas del sector industrial regional.

En cuanto a la contratación, los datos de enero suponen un fuerte incremento respecto al enero de 2013, con casi 7000 contratos más realizados. Sin embargo, los contratos indefinidos se han reducido aumentando aún más la elevadísima y creciente precariedad registrada en los dos últimos años (2012 y 2013). En 2013 el 93% de los contratos registrados fueron temporales (en 2007 fueron un 88%); y además un 40% fueron a tiempo parcial (un 27% en 2007). La doble precarización (temporal y a tiempo parcial) ha crecido durante la crisis, especialmente en 2012 y 2013 como consecuencia de la reforma laboral, de una forma muy abultada: mientras los contratos más precarios suponían en 2007 alrededor del 25% del total, en 2013 han representado el 37%, porcentajes que son mucho mayores entre los jóvenes y las mujeres.

UGT Castilla y León denuncia el hecho de que siga creciendo el número de trabajadores desempleados en la comunidad que no reciben ningún tipo de prestación llegando al 48% frente al 41% de la media nacional.

En cuanto al número de afiliados a la Seguridad Social, en Castilla y León hay 12.392 afiliados menos a la Seguridad Social en el último año, lo que supone un descenso interanual del 1,53% frente al 0,04% nacional, lo que indica que el comportamiento del mercado laboral castellano y leonés es mucho más negativo que en el resto de España.

El gobierno está apostando por la precariedad y los bajos salarios algo que, unido a los recortes en las prestaciones por desempleo, está derivando en un grave aumento del riesgo de exclusión social.

Es evidente que la hiperprecarización a la que nos está llevando la reforma laboral no es la solución. Hay que terminar con esta política económica austericida retirando la reforma laboral que no ha servido más que para destruir y precarizar el empleo; reforzando las redes de protección social; el consumo de las familias y la inversión de las empresas aumentando el poder adquisitivo de los salarios y las pensiones así como haciendo llegar el crédito a las pymes y, por supuesto, cambiando progresivamente nuestra estructura productiva con más industria, más I+D+i y un sistema energético más eficiente y accesible.

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