UGTCyL denuncia que la apuesta del Gobierno para salir de la crisis sea el empleo precario

03 Dic UGTCyL denuncia que la apuesta del Gobierno para salir de la crisis sea el empleo precario

Los datos de paro publicados por los Servicios Públicos de Empleo correspondientes al mes de noviembre, señalan que el paro registrado ha descendido en el último mes en Castilla y León en 789 personas, situándose la cifra total en 238.807 desempleados. En datos interanuales el descenso ha sido de 1.060 personas. La tasa de desempleo en la Comunidad  continúa por encima del 20% al tiempo que ocupamos el quinto lugar de las comunidades con peor evolución en el último año. La caída del número de ocupados afiliados a la Seguridad Social indica que la economía sigue destruyendo empleo y que la disminución del desempleo tiene que ver, en gran medida, con el efecto desánimo del población. Desde el Sindicato se alerta de que el Gobierno está apostando pro un modelo de salida de la crisis basado en la precariedad laboral y advierte sobre el aumento de la temporales, el 92,5% de los contratos en Castilla y León son temporales, la constante reducción de los contratos indefinidos, que disminuyen un 5,22% respecto al año anterior, y la caída de la tasa de cobertura de las prestaciones por desempleo, que supone que 118.073 personas en la comunidad carecen de cobertura.

En noviembre el número de desempleados registrados en las oficinas de los Servicios Públicos de Empleo correspondientes a Castilla y León descendió en 789 personas, situándose la cifra total en 238.807 desempleados. En datos interanuales el descenso ha sido de 1.060 personas. La tasa de desempleo en la Comunidad  continúa por encima del 20% al tiempo que ocupamos el quinto lugar de las comunidades con peor evolución en el último año, mientras en el país se ha incrementado en el 8,8% en nuestra Comunidad el aumento ha sido del 17,3%, es decir el ritmo de crecimiento del desempleo regional casi ha duplicado al nacional.

De hecho, las nueve de la Comunidad siguen estando entre las que peor evolución registran de toda España durante el último año, baste decir que en términos interanuales el desempleo sólo ha subido en 11 provincias españolas de las cuales 5 son castellano y leonesas: Burgos, León, Salamanca, Segovia y Soria.

En cuanto a la contratación los datos acumulados de enero a noviembre siguen sin corregir la fuerte caída registrada a lo largos de 2012. Además la precariedad sigue manteniéndose muy elevada y con una tendencia creciente, el 92,5% de los contratos son temporales, y el ligero incremento de la contratación se explica casi exclusivamente, en un 98%, por el aumento de los temporales.

Desde UGT Castilla y León se sigue insistiendo en el aumento del número de desempleados de la comunidad, 118.073 en octubre, que no reciben ningún tipo de prestación, lo que supone un 49,3% casi 7 puntos más que la media nacional.

El descenso del paro no reduce la preocupación del Sindicato por el elevadísimo número de desempleados existentes en Castilla y León, que junto al descenso en el número de afiliados a la Seguridad Social indica que la economía sigue destruyendo empleo y que la disminución del paro tiene que ver, en buena medida, no tanto con que hayan encontrado un puesto de trabajo sino que con están abandonando las listas de los Servicios Públicos de Empleo desanimados por no encontrar un empleo y porque carecen de prestación alguna.

Por otra parte, está incrementándose la precariedad laboral y se está apostando por un modelo de salida de la crisis tan frágil e insostenible como el que caracterizó la economía en la década de los noventa.

Tras dos años de gobierno popular, la situación es incuestionablemente peor debido, por un lado, a la aplicación de una política económica de ajustes desmedidos que ha agravado el impacto de la recesión sobre las familias, alimentando con ello la propia crisis y, por otro, a los recortes de derechos que ha impuesto a golpe de Real Decreto Ley, como por ejemplo la reforma laboral que ha significado una descomunal agresión a los derechos de los trabajadores y un golpe fatal a la negociación colectiva, con consecuencias muy dañinas para la capacidad de creación de empleo y para la cohesión social.