UGTCyL exige un cambio que centre las políticas en el crecimiento económico y del empleo

04 Feb UGTCyL exige un cambio que centre las políticas en el crecimiento económico y del empleo

Los datos publicados hoy por los Servicios Públicos de Empleo indican que en este mes se han registrado como desempleados en Castilla y León 8.618 personas más que en el pasado mes de diciembre, lo que eleva la cifra hasta los 245.877 situando este mes de enero como el peor desde 1996. En cuanto a la comparación interanual, el incremento alcanza el 11,83%, o lo que es lo mismo, 26.018 personas han sido enviadas al desempleo en el último año.

La evolución del paro regional en el último año es cada vez peor respecto a la media nacional en ambos sexos, en todos los sectores, en todas las provincias y en todas las edades, especialmente llamativo es que entre los jóvenes de menos de 25 años a nivel nacional cae el desempleo, en datos interanuales, mientras que aumenta en Castilla y León. Por provincias, las nueve que integran la Comunidad autónoma se encuentran entre las veinte de toda España en las que más ha subido el paro durante el último año; siendo Palencia y Soria las que se sitúan entre las cinco peores.

En cuanto a los datos de contratación de este primer mes de 2013, indican una fuerte desaceleración económica en nuestra región, confirmando la atonía registrada a lo largo de todo el año pasado, cuya cifras de contratación nos retrotraía hasta el año 2002.

En este escenario, UGTCyL vuelve a recordar que el número de desempleados en la región que no reciben ningún tipo de prestación se sigue incrementando, llegando hasta los 115.271 personas sin cobertura de ningún tipo, un 46,9% frente al 40,6% a nivel nacional.

Tras el negativo año 2012, los datos del primer mes del año apuntan a que durante 2013 puede prolongarse la misma tendencia negativa, por más que desde el Gobierno apuntan una mejora de la situación, los datos publicados hoy no permiten avalar dicha mejoría; ni brotes verdes, ni rayos de esperanza.

Qué más necesita el Gobierno para reacciones y que empiece a aplicar las políticas económicas que necesitamos, hasta qué punto tenderemos que llegar para que se dé cuenta que una política basada únicamente en los recortes del gasto público y en relegar el papel del Estado no conducen más que a la depresión económica y que ni siquiera sirve para reducir el déficit si no se actúa sobre el crecimiento. Para comprender que no se puede salir de una crisis de la magnitud y profundidad como la que nos encontramos desde una política basada en la pérdida de derechos de la ciudadanía ni en la profundización de las desigualdades sociales y de los desequilibrios.

UGT reclama un giro de ciento ochenta grados en el planteamiento de las políticas económicas para que éstas se basen en el crecimiento económico y en la centralidad del empleo y no en la reducción insistente del déficit, que se reducirá en cuanto empiece a recuperarse la actividad económica. Sólo así, tras la recuperación económica, se conseguirá una mejora en el mercado de trabajo.

Con políticas de empleo se puede potenciar la creación de empleo en determinados colectivos más desfavorecidos o con mayores dificultades de inserción o de reincorporación al mercado de trabajo. Pero de una reforma que recorta derechos, facilita el despido, utiliza nuevos formatos de contratación precaria y trata de apartar a los protagonistas de la negociación colectiva, no se podría esperar que cortara la destrucción de empleo ni generara nuevos puestos de trabajo, como así ha sido.

Hay alternativas. Lo que hay que hacer es proteger a los que se han visto más perjudicados por la larga crisis que atravesamos y que cada vez se encuentran con mayores dificultades para reincorporarse al mercado de trabajo; hay que hacer políticas que favorezcan el mantenimiento y la creación de tejido industrial en sectores de mayor aportación de valor añadido y con mayores posibilidades de crecimiento duradero y sostenido; y hay que procurar que los jóvenes tengan oportunidades, porque son el capital de futuro más valioso que tenemos; y hay que valorar la experiencia y el saber hacer de los trabajadores que ahora no tienen oportunidades, porque son el capital actual que tenemos tan desaprovechado. Estos son los objetivos que hay que lograr, antes que la reducción del déficit y el abismo al que nos lleva.

Share